Miles de personas se han reunido este viernes en la plaza Sintagma de la capital de Grecia, Atenas, en una multitudinaria concentración con motivo del segundo aniversario de la peor tragedia ferroviaria de la historia del país: el siniestro ferroviario de Tempe, que dejó 57 muertos y 85 heridos el 28 de febrero de 2023.
Ese día, un tren de pasajeros que viajaba desde Atenas a Tesalónica colisionó de frente con un tren de carga que iba por la misma vía en sentido contrario. El informe final atribuyó lo ocurrido a un fallo humano, añadido a "deficiencias críticas en la infraestructura y a un error sistémico" en el sistema de transportes.
Además, a día de hoy todavía queda un aspecto objeto de profundo debate: una explosión ocurrida después del impacto debida, según una investigación de los familiares, a productos químicos en el tren de carga que no estaban declarados en su manifiesto de viaje.
La concentración ha comenzado en calma pero en torno a mediodía han empezado los enfrentamientos entre la Policía antidisturbios y encapuchados, según las imágenes recogidas por el diario 'Proto Thema', que han cruzado granadas lacrimógenas y cócteles molotov en las inmediaciones del Parlamento griego. Todavía no hay una cifra oficial, pero las fuentes del diario apuntan a 84 detenciones, de las que 41 acabaron en arrestos.
De momento hay constancia de un herido: el propietario de un kiosko que ha quedado atrapado por los enfrentamientos y finalmente fue traslado al hospital, con pronóstico reservado, según fuentes policiales a la cadena ERT.
En un video publicado por el portal News247 se puede ver como algunos de los manifestantes violentos llegan a saltar la reja del Parlamento y se enfrentan cara a cara con los agentes antidisturbios, que finalmente usaron gases lacrimógenos para dispersar al grupo.
El primer ministro griego, Kiriakos Mitsotakis, exigió este pasado jueves "respeto por las víctimas y sus memorias", en un mensaje también de advertencia sobre la "división" provocada a raíz del accidente y el peligro que esta supone para "la estabilidad interna" del país, según informaciones recogidas por el diario 'Kathimerini'.
Sin embargo, ha puesto en tela de juicio los intereses de "algunos que buscan convertir estas marchas en una oportunidad para propiciar diferencias y divisiones". "Buscan explotar el dolor de las víctimas para sus propios fines políticos", ha lamentado.
"Tenemos el deber de evitar que se cuestione nuestra estabilidad interna. El país ha pagado ya un alto precio por las divisiones vividas durante el periodo electoral, y aquellos que busquen convertir las manifestaciones en una cuestión violenta nos encontrará de frente", ha puntualizado.