Más de un millón de funcionarios justifica su trabajo ante las amenazas de Trump mientras miembros del DOGE se rebelan contra Musk

Más de un millón de empleados federales ya han justificado su trabajo contestando al correo electrónico que Elon Musk envió a los funcionarios para que justificaran su puesto de trabajo bajo la amenaza de ser despedidos, mientras que veintiún miembros del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), dirigido por el magnate, anunciaron este martes su renuncia en protesta por lo que consideran acciones perjudiciales para los ciudadanos.

El polémico email enviado por la Oficina de Personal del Gobierno (OPM) con el asunto ¿Qué hiciste la semana pasada?, exigía a los empleados responder antes de la medianoche del lunes con cinco "logros" alcanzados en su puesto. A pesar de que tanto Musk, como luego Trump, advirtieron de que los empleados que no respondieran serían despedidos, la OPM precisó después que la respuesta era voluntaria y pidió que la información facilitada fuera lo más general posible para proteger los datos confidenciales. De nada ha servido la justificación. Desde el propio departamento de Musk, que se encarga de desmantelar el funcionariado, los empleados han decidido rebelarse.

Veintiún profesionales tecnológicos que pertenecían al Servicio Digital de EEUU han dejado sus puestos y han explicado en una carta dirigida a la jefa de gabinete del presidente Donald Trump, Susan Wiles, su desacuerdo con la transición y acciones del organismo. "No usaremos nuestras habilidades como tecnólogos para poner en peligro los sistemas internos del Gobierno, arriesgar los datos delicados de los estadounidenses o desmantelar servicios públicos fundamentales. No prestaremos nuestro conocimiento para ejecutar o legitimar las acciones del DOGE", dicen.

Los empleados, que firman con su cargo pero no con nombre, dicen además que el proceso de integración del antiguo Servicio Digital en el DOGE ha implicado "riesgos de seguridad", comenzando con entrevistas con supuestos miembros de la Casa Blanca que les preguntaron sobre "lealtad política". Después de eso, los firmantes señalan que un tercio de esa agencia fue despedida con un correo anónimo, incluyendo empleados tecnológicos que estaban modernizando servicios esenciales, una "pérdida súbita de conocimientos tecnológicos" que hace menos seguros los datos de la población.

"Las acciones del DOGE -despedir a expertos técnicos, maltratar datos delicados y romper sistemas fundamentales- contradicen su misión declarada de modernizar la tecnología y el software federales para maximizar la eficiencia y productividad gubernamentales", agregan. Los empleados dijeron que no quisieron aceptar el programa de despidos diferidos al que se han acogido miles de trabajadores federales y expresaron apoyo a los que han elegido seguir haciendo su trabajo.

Soluciones de sentido común

Desde la Casa Blanca, por su parte, siguen insistiendo en que los correos deben ser contestados. "Permítanme ser muy clara: el presidente (estadounidense, Donald Trump), Elon y todo su gabinete están trabajando como un equipo unificado y están implementando estas soluciones de sentido común. Los jefes de cada agencia determinarán las mejores prácticas para sus empleados", ha dicho este martes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

Leavitt ha vuelto a recomendar a los trabajadores que respondan el mensaje "a menos que sus agencias les hayan dicho que no lo hagan" como es el caso del FBI, el Departamento de Estado, el Pentágono o el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ya que no están incluidos en el recorte de personal público. "Esto es para garantizar que no estafen a los contribuyentes estadounidenses, que se presenten en la oficina y que estén haciendo su trabajo", añadió Leavitt, quien subrayó que es una medida que Musk ha implementado en sus empresas y que ha resultado ser exitosa.

Esta iniciativa refleja el creciente poder que Musk ha adquirido dentro de la Administración republicana, lo que ha suscitado el rechazo de empleados públicos, sindicatos y la oposición demócrata, que denuncian falta de transparencia y control del dueño de X y consejero delegado de Tesla y SpaceX sobre las actividades gubernamentales. Hasta ahora, Musk ha tomado otras decisiones drásticas, como el desmantelamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la congelación de la ayuda humanitaria de Estados Unidos y la oferta de indemnizaciones a empleados públicos para incentivar su renuncia, bajo la amenaza de despidos forzosos para quienes no las aceptaran.

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