Salvo que alguien lleve una alimentación vegetariana o vegana, la carne fresca es un artículo que no suele faltar en la cesta de la compra de los consumidores españoles. Se trata de un producto muy importante en la dieta humana, ya que, en su forma no procesada (salchichón, chorizo, jamón, salchichas...), es una fuente de proteínas de alta calidad y proporciona muchas vitaminas y minerales que nuestro cuerpo digiere y absorbe fácilmente.
Los consumidores españoles siempre tienen una enorme variedad de carnes fresca donde elegir cuando acuden a comprar al supermercado. Entre esta oferta se encuentran bandejas en cuyas etiquetas se destaca los mensajes 'extratierno', 'jugoso' o 'súper tierno', lo que suscita interés entre los clientes. Estos artículos son muy apreciados por su sabor y jugosidad, pero la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte tras realizar un estudio que suelen contener mucha agua añadida, además de un complejo cóctel de aditivos y aromas.
"No es 100% carne, incorpora agua añadida y aditivos que suman entre un 5% y un 40% del peso del producto", afirma la OCU, que precisa que "la mayoría de los productos cárnicos con alegaciones relativas a su jugosidad o su terneza son adobos, marinados, preparados al ajillo o con finas hierbas de cerdo o de ave", aunque "también los hay de filetes sin preparación, aparentemente sin aditivos".
"Todos ellos incorporan agua añadida que se retiene infiltrada mediante el uso de sal, azúcar, fibra vegetal y estabilizantes. Además, llevan otros aditivos, como los conservantes, los antioxidantes y los potenciadores del sabor, algunos de ellos poco recomendables. Es el caso del nitrito sódico (E-250), los trifosfatos (E-451) o el glutamato (E-621)", explica este colectivo de consumidores.
Además, el precio de estas carnes tratadas para hacerlas más apetitosas para los clientes puede ser en ocasiones incluso más caro que el de la carne fresca. "En estos casos se estará pagando el agua infiltrada a precio de carne", subraya la OCU.
En este sentido, 20minutos ha realizado una búsqueda entre las principales cadenas de supermercados y ha comprobado que en líneas generales el precio del kilo de producto suele ser el mismo en carnes de cerdo y ave 'extratierno' o 'jugoso', salvo alguna excepción donde aumenta entre 20 y 40 céntimos.
"Eso sí, los ingredientes usados para retener el agua cumplen su función incluso durante el cocinado. Al prepararlos en la sartén, a fuego alto, no pierden necesariamente más agua que los productos sin agua añadida", apunta la OCU.
"Deberían comercializarse separados"
Ante esta situación, esta organización de consumidores considera que "estos preparados de carne deberían comercializarse separados de la carne fresca (sin aditivos), ya que son productos muy diferentes según el propio Reglamento Europeo de Productos Cárnicos, igual que lo son los fiambres". Es más, "debería adaptarse la normativa para que este tipo de preparados destacaran en el frontal del envase que se trata de un 'Producto con agua añadida', sea cual sea la cantidad, de modo que el consumidor advierta que no se trata de carne fresca 100%, una opción siempre más saludable".
Mientras tanto, OCU recomienda "desconfiar de las alegaciones 'extratierno', 'súper tierno' o 'muy jugoso', así como de productos adobados, marinados o al ajillo, ya que suele implicar la adición de agua y aditivos que se relacionan con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y cáncer colorrectal". "El consumidor debe tratar de priorizar la carne fresca 100%, asegurándose de su calidad comprobando en el etiquetado que no hay ingredientes o aditivos", sentencia.