La presidenta de Tanzania, Samia Suluhu Hassan, confirmaba este lunes un nuevo brote del virus de Marburgo, estrechamente emparentado con el ébola. Se trata de la segunda epidemia de este patógeno en los últimos años, tras el episodio que se dio en 2023 también en la región de Kagera.
Se trata de una fiebre hemorrágica viral de gran letalidad (superior al 50%; en algunos brotes, ha alcanzado entre el 80 y el 90%) y muy contagiosa, que en general se ha registrado en África Central subsahariana y Occidental en brotes esporádicos rápidamente controlados.
¿Qué es y cómo se contrae el virus de Marburgo?
Como otras enfermedades de su tipo provocadas por virus filamentosos (filovirus), y tal y como describe el Manual Merck (principal referencia diagnóstica en buena parte del mundo) el virus de Marburgo se contrae mediante el contacto de la piel y las mucosas con los fluidos corporales (saliva, sangre, vómito, orina, heces, sudor, semen) de personas infectadas sintomáticas. En la mayoría de los casos, se cree que los brotes empiezan tras el contacto de una persona con un primate no humano infectado.
Cabe destacar que el sobrevivir a la enfermedad no es garantía de la eliminación completa del virus, y se han documentado casos de transmisión a través del semen hasta 7 semanas después de la recuperación clínica.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas aparecen tras un período de transmisión de entre 2 y 20 días. Pasado ese plazo, el paciente presenta fiebre, mialgias (dolores) y cefaleas, y en ocasiones dolor abdominal, náuseas y síntomas de las vías respiratorias superiores (tos, dolor torácico y faringitis.
A medida que avanza la enfermedad, los pacientes pueden padecer fotofobia (sensibilidad aumentada a la luz), inyección conjuntival, ictericia, adenopatías, vómitos y diarrea junto con algunas manifestaciones de compromiso del sistema nervioso central (delirio, estupor y coma).
Los síntomas hemorrágicos comienzan en los primeros días del cuadro sintomático en la forma de petequias, equimosis, sangrado franco en las mucosas y exantema maculopapuloso.
La pérdida de sangre y fluidos puede provocar hipovolemia, hiponatremia, hipopotasemia e hipocalcemia graves. Si el paciente sobrevive, durante la recuperación pueden aparecer diversas complicaciones de carácter hepático y neurológico.
¿Cómo se trata?
Por ahora no existe ningún tratamiento específico para el virus de Marburgo, por lo que la estrategia se dirige exclusivamente al control de los síntomas y a proporcionar soporte vital al paciente hasta que su sistema inmune combata la infección.
Actualmente hay varios ensayos clínicos que están evaluando la eficacia de distintas vacunas contra el virus de Marburgo, si bien no se cuenta con un suero aprobado a día de hoy.
Referencias
Thomas M. Yuill. Infecciones por los virus Marburgo y del Ébola. Manual MSD - Versión para profesionales (2023). Consultado online en https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/arbovirus-arenavirus-y-filovirus/infecciones-por-los-virus-marburgo-y-del-%C3%A9bola?ruleredirectid=756 el 21 de enero de 2025.
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