El ritmo de vida actual puede llevarnos a descuidar el momento de la cena. Largas jornadas laborales, quizás gimnasio a última hora... Y la última comida del día se solventa de la forma más rápida posible y no siempre con las recetas más sanas. A continuación, sofá, móvil y una serie. ¿Qué impacto tiene todo esto en nuestra salud cardiovascular? ¿Y en el sueño? Voces expertas aconsejan cambiar ciertos hábitos.
La cena es el momento en el que el cuerpo necesita desconectar y relajarse, si escuchamos esto lograremos también un descanso de mucha mayor calidad. Sin embargo, en el día a día desarrollamos hábitos que logran exactamente lo contrario: cenas pesadas, alcohol y consumo de pantallas. Los problemas de sueño acarrean trastornos de diversa índole que afectan a la presión arterial, la inflamación, el equilibrio hormonal o la frecuencia cardíaca. Como consecuencia, la salud cardiovascular empezará a resentirse tarde o temprano.
El sueño como protector cardiovascular se estudia desde hace años. La ciencia ha constatado que dormir siete horas al día, combinadas con actividad física regular y alimentación equilibrada, además de descartar hábitos nocivos (tabaco, alcohol), reduce hasta en un 65 por ciento el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. ¿Cómo debemos enfocar entonces estos últimos momentos del día, en concreto después de la cena?
Relájate y si puedes pasear, mejor
Simplemente se trataría de encontrar la mayor relajación posible. Así lo aconseja el cardiólogo estadounidense Daniel Hermann, quien recomienda la meditación y/o la reflexión sobre lo que nos ha pasado en el día, siempre desde un punto de vista positivo, optimista. Un momento de relax que supondría eliminar todo tipo de estímulos, desde bebidas estimulantes o alcohol a centrar nuestra atención en las pantallas.
Un paseo después de cenar puede ser un buen hábito para introducir en nuestra rutina esos momentos de reflexión que indica Hermann. Voces expertas señalan que con 30 minutos, de forma diaria y constante, conseguiremos beneficios relevantes que tienen que ver con el azúcar en sangre, la presión arterial e incluso con la pérdida de peso. Es importante aquí distinguir entre un paseo y practicar deporte, porque esta última opción eleva la temperatura corporal y podría dificultar el sueño.
Por último, y en lo referente a la cena, si esta es rica en grasas y azúcares no facilitará un sueño de calidad sino todo lo contrario: interrupciones. Lo mismo ocurre con el alcohol: aunque existe la creencia de que ayuda a conciliarlo, la ciencia ha constatado que altera la fase REM, lo que se traduce en no obtener un sueño reparador.
Referencias
Fundación Española del Corazón (s.f.). ¿Cómo influye el sueño en tu salud cardiovascular? https://fundaciondelcorazon.com/blog-impulso-vital/3337-como-influye-el-sueno-en-tu-salud-cardiovascular.html