La expareja del exministro José Luis Ábalos, Jésica Rodríguez, ha señalado este jueves en el Tribunal Supremo que en 2019 entregó su currículum al entonces titular de Transportes "por WhatsApp" y al poco tiempo la llamaron de la empresa pública INECO para hacer una entrevista de trabajo. Allí pasó dos años cobrando un sueldo de unos 1.060 euros, pero, según ha confirmado ante el instructor Leopoldo Puente, no hizo ningún servicio.
En aquel momento la pareja de Ábalos estaba estudiando una carrera y fue el ministro quien la animó a trabajar paralelamente. "Me dijo que era bueno que trabajase mientras estudiaba. Le di mi currículum, se lo mandé por WhatsApp, y a finales de febrero me llamaron por teléfono diciéndome que tenía que echar mi currículum en una web", ha relatado en su declaración como testigo.
Rodríguez hizo una entrevista de trabajo "con un señor" cuyo nombre no recuerda y le ofrecieron un puesto de auxiliar administrativa. "Yo tenía un grado superior, estaba estudiando la carrera y tenía conocimientos de Office, que era lo que necesitaban", ha contado. Resulta que no necesitaban ni siquiera eso: la testigo ha relatado que, tras recoger algo de material de trabajo y hacer un curso de riesgos laborales, quedó a la espera de recibir órdenes de Joseba García, hermano de Koldo García. Y Joseba García nunca le dio ninguna instrucción.
"Me reuní con Joseba, me contó su trayectoria profesional y yo tenía que estar a la espera de que él me necesitase", ha relatado Rodríguez en el Supremo, para acto seguido confesar que en los dos años de contrato no realizó ninguna labor. "¿Usted no hizo nada en estos dos años?", le ha interrogado el magistrado Leopoldo Puente, a lo que ella ha contestado, simplemente, que "no".
Para cuando se le acabó el contrato en INECO, según ha dicho, Ábalos ya no era su pareja. La relación había comenzado en octubre de 2018, mientras Ábalos vivía con su esposa y sus hijos, bajo la promesa de que el ministro "se iba a divorciar" para que él y Rodríguez pudieran tener "un futuro juntos". Al cabo de un año, ella vio que "eso no se cumplía" y que las presiones no funcionaban. Ábalos le dijo que "mientras fuese ministro no se podía divorciar porque eso era un escándalo", pero Rodríguez no quería ser "el segundo plato de nadie".
De todos modos, los favores de Ábalos a la testigo fueron más allá del final de la relación y ambos continuaron "hablando", "teniendo contacto". Así que ante el inminente fin de su contrato laboral, Rodríguez acudió de nuevo al asesor del ministro, Koldo García. Esas llamadas la permitieron entrar a trabajar en otra empresa pública, Tragsatec, según ha admitido ella misma en su testifical ante el juez Puente.
Si bien no ha podido recordar exactamente como ocurrió aquello, sí que ha afirmado que no hizo "ninguna entrevista" para entrar allí. Una vez más, se puso a disposición de Joseba García que, de nuevo, no necesitó de sus servicios. En esta ocasión fueron seis meses de contrato.
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