Conservadores, socialdemócratas y liberales pactan el Gobierno en Austria y confirman el cordón sanitario a la ultraderecha

Austria tendrá un nuevo Gobierno, y estará formado por conservadores, socialdemócratas y liberales, que han firmado un acuerdo para que el Ejecutivo eche a andar dejando fuera a la ultraderecha del FPO, ganador de las últimas elecciones, pero que ahora se ve afectado por un cordón sanitario después de que no pudiera alcanzar un pacto precisamente con el conservador OVP hace unos meses. Los líderes del ÖVP, Christian Stocker; el SPÖ, Andreas Babler; y el NEOS, Beate Meinl-Reisinger, presentarán ante el Parlamento el acuerdo de Gobierno, titulado 'Hacer lo correcto ahora. Por Austria'. Una vez que pase el filtro de la Cámara, el Gobierno podrá empezar a trabajar.

La clave del pacto, según los medios nacionales, pasa por la consolidación de los Presupuestos a largo plazo para que Austria afronte las reformas que necesita, así como un endurecimiento de la ley de asilo, incluida la suspensión inmediata de la reunificación familiar, una de las prioridades del partido conservador. Así asume además una de las prioridades de la derecha radical.

Eso sí, queda el paso de que no solo el Parlamento confirme el acuerdo, sino también los militantes de cada partido; en el caso de los liberales ese sí tiene que ser por una mayoría de dos tercios. Ahora, en caso de repetición electoral las encuestas mantienen que el FPO aumentaría su ventaja y volvería a ganar.

Estos tres partidos informaron el sábado al presidente del país, Alexander van der Bellen, de su intención de lograr un acuerdo de coalición, tras lo que el mandatario destacó que "hay un verdadero avance" y desveló que las negociaciones a tal fin se encontraban ya "en la recta final".

Van der Bellen destacó la "necesidad urgente" de concretar un acuerdo de gobierno ante la situación presupuestaria y geopolítica y también "por la sensación general en el país" y por la necesidad de "generar nueva confianza", al tiempo que advirtió de que los próximos años van a ser difíciles. Por su parte, el secretario general del ultraderechista FPÖ, Michael Schnedlitz, criticó la apertura de negociaciones y habló incluso de "el mayor fraude de voto de la historia política reciente", ante la expectativa de que la formación fuera apartada por sus posiciones radicales a pesar de haberse impuesto en las urnas.

El FPO fue el partido más votado en septiembre (28,8 por ciento), seguido del ÖVP (26,3 por ciento), SPÖ (21,1 por ciento), NEOS (9,1 por ciento) y Los Verdes (8,2 por ciento). El Parlamento, integrado por 183 representantes, está formado por 57 diputados del FPÖ, 51 del ÖVP, 41 del SPÖ, 18 de NEOS y 16 de Los Verdes.

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