El último informe de la Sociedad Española de Oncología Médica estimaba que, este año, se diagnosticarán en nuestro país más de 37.600 cánceres de mama. La cifra continúa con la tendencia creciente que, explica la organización, viene mostrando la incidencia de este tumor en las mujeres españolas.
Paralelamente, sin embargo, vemos que la mortalidad por este tipo de cánceres, afortunadamente, lleva ya décadas descendiendo. Pueden parecer fenómenos a priori paradójicos, pero tal y como ha explica a 20minutos Estíbaliz García, responsable de prevención de la Asociación Española contra el Cáncer, existe un hilo conductor entre ambos.
"Estamos detectando los casos mucho más pronto"
"El cáncer de mama es el más común en la población femenina y efectivamente nos encontramos con que cada año va aumentando el número de casos", reconoce esta experta. "Al menos, los casos detectados, y el matiz es importante. No sólo eso, sino que también vemos que se detectan los casos a edades cada vez más tempranas".
"Hay factores no identificados detrás de este crecimiento", continúa, "pero el hecho de que cada vez se detecten más podría dar una imagen errónea. Porque efectivamente hay más casos, pero también hay más alcance y penetración de la búsqueda activa del cáncer y de las pruebas de detección precoz".
"Sin ir más lejos, en la Comunidad de Madrid el año pasado aumentó la adherencia a estas pruebas de detección precoz en un 15%. 230.000 mujeres se realizaron pruebas de cribado. Son técnicas como la mamografía, destinadas a mujeres de entre 50 y 69 años que no tienen antecedentes ni ningún síntoma".
"Es decir", añade, "está aumentando el número de casos que se detectan en fases muy, muy tempranas. Para estas mujeres, la supervivencia es mucho mayor, la agresividad de los tratamientos va a ser menor y el impacto emocional y físico del cáncer va a ser menor".
"El hecho de que cada vez se detecten más casos podría dar una imagen errónea, porque lo que hay es mayor alcance de la búsqueda activa del cáncer"
García también recuerda que existen una serie de factores poblacionales que resultan determinantes para el aumento de los diagnósticos. "La población española cada vez vive más. La esperanza de vida es mayor. Y aumenta la población en la franja de los 50 años, que es cuando se presentan la mayoría de los casos".
"Tenemos una baja percepción del riesgo del alcohol"
Aún así, la experta insiste en que también hay ciertos factores modificables sobre los que poner nuestra atención de cara a prevenir en lo máximo posible el riesgo de sufrir cáncer de mama. De hecho, varios de ellos podrían afectar a grupos cada vez mayores de nuestra demografía, potencialmente contribuyendo a un incremento de los casos.
"Hay elementos del estilo de vida", dice, "que en vez de ayudar a reducir el riesgo actúan facilitando que aparezca la enfermedad. Hablamos de cosas como el tabaco, que aumenta las complicaciones y el riesgo en demografías como las mujeres más jóvenes o las premenopáusicas".
"Sucede también con el alcohol", prosigue. "Tenemos muy asimilada la asociación del tabaco con el cáncer en la población, pero no sucede lo mismo con la relación que hay entre el alcohol y el cáncer de mama".
"Nuestra sociedad es productora de alcohol y tiene una percepción de riesgo muy baja. Tenemos evidencias de que el alcohol aumenta la producción de estrógenos que favorecen el crecimiento y desarrollo de células tumorales".
"Una alimentación sana reduciría los casos en un 30%"
Por otra parte, García explica que el aumento del tipo de cáncer también se interrelaciona con el avance de otras enfermedades, como la obesidad, y con los mismos factores de riesgo que las impulsan: en gran medida, la alimentación y la actividad física.
"Una dieta saludable reduciría en casi un tercio los diagnósticos"
"Con una alimentación saludable podríamos reducir hasta en un 30% los diagnósticos", afirma. "También nos encontramos con estudios que dicen que un alto consumo de bebidas azucaradas aumenta la probabilidad de desarrollar un cáncer de mama".
"El peso corporal es un factor muy importante", señala. "Específicamente, la acumulación de grasa visceral. Este efecto es más pronunciado en mujeres posmenopáusicas: las que tienen sobrepeso, tienen entre un 30 y un 40% más de riesgo de desarrollar un cáncer de mama".
"Al mismo tiempo, por cada cinco kilos por encima de nuestro peso sano se incrementa la mortalidad en un 13%", apostilla. "Por eso es tan importante la recomendación de la OMS en torno al ejercicio: no sólo nos ayuda a mantener un peso saludable, sino que combate la vida sedentaria, que aumenta el riesgo en hasta un 71%".
Más casos, pero menos letales
Una cuestión clave es el hecho de que el aumento en los diagnósticos no viene acompañado de un crecimiento paralelo en las muertes por cáncer de mama: "Efectivamente", coincide García, "cada vez fallecen menos mujeres por cáncer de mama".
"Hay dos determinantes de la letalidad del cáncer de mama", desarrolla. "Primero, el tipo del diagnóstico. Los cánceres metastásicos, que son los de peor pronóstico, aún son entre el 5 y el 6% de todos los detectados. Luego están los tratamientos, que cada vez son más específicos e individualizados".
"Así, la supervivencia del cáncer de mama, que hoy está en torno al 98% en las fases precoces, crece por tres factores", añade. "Por un lado, la investigación, a la que cada vez se destinan más fondos. Por otro, están las pruebas de detección precoz, que son cada vez más sensibles y llegan a más mujeres. Finalmente, están los avances en la información para la prevención, la concienciación en hábitos saludables que ayuden a reducir el riesgo de cáncer".
"Ahora no tratamos el cáncer, sino a cada mujer"
En los próximos años, es de esperar que esa tendencia del cáncer de mama a ser cada vez menos letal se mantenga, gracias a los grandes esfuerzos que se están llevando a cabo a nivel social y en el seno de la comunidad científica.
"Los avances que están yendo por esta línea [la medicina personalizada] son muy esperanzadores".
Por ejemplo, esta experta destaca las iniciativas que buscan evitar recidivas en el cáncer de mama HER2, una forma agresiva que afecta a en torno a 1 de cada 5 pacientes; o en identificar métodos de detección a través de la sangre que permitan intervenir antes y evitar recaídas.
Igualmente, dice García, "se están estudiando otras medidas que van más allá de lo que es el abordaje farmacológico, de cirugías o tratamientos de quimioterapia u hormonoterapia. Hablamos de abordajes complementarios que dan buenos resultados; por ejemplo, el ejercicio físico mejora la respuesta a los tratamientos reduciendo los efectos secundarios y aumentando la calidad de vida".
Sin embargo, el cambio fundamental que subraya y que promete mejorar mucho la supervivencia al cáncer de mama en los próximos años es un cambio de paradigma en la manera en la que abordamos estos tumores. "Antes el abordaje era más limitado: tenemos estas opciones y las aplicamos", expone. "Ahora no tratamos el cáncer: tratamos a cada mujer que tiene cáncer, con su tipo de células, sus mutaciones, su respuesta celular, su respuesta metabólica...".
"Los avances están yendo por esa línea con resultados muy esperanzadores", concluye. "Las cifras que estamos viendo demuestran que el cáncer de mama detectado de manera precoz puede tener un índice de supervivencia altísimo. En lo que tenemos que seguir trabajando es en cánceres como el triple negativo o los metastásicos, que son mucho más agresivos y que siguen teniendo peor pronóstico".
Referencias
SEOM. Las cifras del cáncer en España 2025. Consultado online en https://seom.org/images/LAS_CIFRAS_DMC2025.pdf el 20 de febrero de 2025.
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